|
Ideas claras y
concisas. Consciente de la realidad en la que vivía en los tiempos de León
Trujillo, la dominicana Patria Mercedes Mirabal señalaba acerca de la lucha
contra la tiranía: "Ésta no es sólo una causa para hombres sino también para
mujeres... pero mujeres con mucho valor. No podemos dejar que nuestros hijos
crezcan en este régimen corrupto y tiránico: tenemos que luchar en su contra
y yo estoy dispuesta a darlo todo, aun mi vida si es necesario."
Dado que no sólo las
mujeres dominicanas han compartido este sentimiento de oponerse por todos
los medios a la injusticia, tanto las mexicanas como las españolas, las
guatemaltecas y todas las mujeres del orbe han luchado e incluso muerto en
la búsqueda de esa justicia que parece desvanecerse a cada paso. Conozcamos
a Patria, una de las tres mariposas dominicanas (Patria, Minerva y María
Teresa Mirabal).
Su nombre se debe a
que nació el 27 de febrero de 1924, fecha de la independencia de República
Dominicana; sus padres, Enrique Mirabal Fernández y Mercedes, Chea, Reyes
Camilo eran prósperos comerciantes de principios de siglos.
Desde pequeña, Patria
tuvo afición por la pintura, en la que se refugiaba en los momentos íntimos
y trágicos de su vida, por lo que llegó a crear obras de singular belleza,
ternura y armonía.
Terminó sus estudios
de enseñanza intermedia y se graduó de dactilografía (hoy mecanografía) en
el Colegio de la Inmaculada Concepción de La Vega.
A los 17 años Patria
contrae matrimonio con Pedro A. González, de cuya unión nacieron Nelson
Enrique, Noris Mercedes, Raúl Ernesto y Juan Antonio, muerto cinco meses
después de haber nacido.
Aunque Patria perdió
durante la tiranía de Trujillo su hogar y sus propiedades, eso no la
desanimó ni tampoco se dejó embargar por la amargura: siempre estuvo
consiente que la lucha tenía un precio y por eso siempre estuvo al lado de
Minerva, su combativa hermana dándole apoyo y cariño.
Muere junto a sus
hermanas Minerva, María Teresa y Rufino de la Cruz, el conductor del jeep en
el que viajaban el 25 de noviembre de 1960 cerca del puente Marapica, en la
carretera Santiago-Puerto Plata, mientras regresaba a su hogar después de
haber visitado a su esposo Pedro A. González en la fortaleza de Puerto
Plata, donde se encontraba preso por sedición.
Su muerte no fue en
vano: el pueblo triunfó sobre la tiranía de Trujillo. Patria y sus hermanas
Minerva y María Teresa siempre serán las mariposas que vuelan libres porque
su lucha no concluyó con su muerte, su ejemplo ha inspirado a las mujeres
del mundo a luchar por una vida libre de violencia.
 |