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Escrito por Administrator   
martes, 11 de septiembre de 2007

Un Dominicano, que para muchos fué un guerrillero,

para otros una leyenda que todavía hay mucho que

descubrir sobre ese Personaje Dominicano. 

Enrique Blanco

Por Isis Rojas de Piña

Una referencia a Enrique Blanco, personaje controversial, y del que se han contado muchas versiones, ésta es una más...

Enrique Blanco, nacido en Monte Adentro entre Santiago, Licey y Tamboril, fue recomendado por el General Estrella, después de cumplir sus 20 años, para que ingresara al Ejército Nacional.

En compañía de otro militar, fue encargado Enrique Blanco, como custodia, de 4 reos que se trasladaban de Monte Plata a Santo Domingo, pasando por Bayaguana y Guerra.

Al cruzar el río Yabacao comenzó a transformarse inexplicablemente, al llegar a la denominada “Curva de Valerio” próximo a la que fue factoría arrocera de la familia Reyes. Allí fueron fusilados por Enrique Blanco, los presos que estaban atados encima de dos caballos pues iban dos presos en cada caballo. Los caballos también fueron ultimados a tiros. Todo sucedió sin razones aparentes. Los cadáveres tanto de las personas como de los caballos, quedaron abandonados en el lugar de los hechos.

Al llegar a su destino, la Fortaleza Ozama; le reportó a su superior que los presos se iban a fugar y se vio en la obligación de aplicarle la ley de fuga, disparar a matar.

El militar que lo acompañaba, discretamente, le solicitó al superior que nunca jamás lo pusiera a hacer un servicio con ese hombre, porque en algunos momentos se ponía fuera de sí, se transformaba y cometía actos como el ya reseñado, explicando que en ningún momento los presos habían tenido actitud de revelarse ya que estaban amarrados.

Hecha la investigación de lugar se comprobó que los presos muertos estaban atados, razón por lo que fue preso Enrique Blanco, para ser juzgado en Consejo de Guerra.

No sabemos de qué se valió para escapar y comenzar sus correrías.

Como bien entrenado militar, supo mantenerse por largo tiempo evadiendo la persecución sistemática que se decía tenía.

La familia fue perseguida en procura de localizarlo, inclusive algunos se mudaron a vivir a otros lugares.

Enrique Blanco se trasladaba de un lugar a otro y nunca se sabía dónde estaba; se hablaba de asesinatos que cometía para protegerse de delatores.

Caminaba largas distancias por lo que los pies se le hincharon mucho. Estando en el paraje “Los Guayos” de la sección “El Peñón” por las lomas entre Tenares y Puerto Plata, el alcalde de aquella región Miguel Cartagena, hizo contacto con Enrique Blanco, quien le prometió que se entregaría al gobierno de Trujillo si le garantizaban la vida. El alcalde Cartagena se lo hizo saber a Trujillo, que le dio dinero para que le confeccionaran una ropa adecuada a tales fines, el sastre Abigail Pantaleón le tomó las medidas.

Estando en esa disposición le preguntó Ezequiel (Checo) Pantaleón, dueño de los terrenos donde se escondía el prófugo: ¿Cree usted en las garantías que Trujillo le ofrece?

Se arrepintió y escapó, abandonó Blanco el lugar y se trasladó a Gaspar Hernández.

El alcalde y el sastre fueron apresados.

Vestido de militar y acompañado de varios “presos” entró a un cuartel, mató al jefe de puesto, previamente había cortado las líneas telefónicas.

Pero todo llega a un final...agotado...cansado de huir y con los pies muy hinchados, decidió terminar.

Se suicidó, no sin antes decirle al amigo que lo acompañaba que dijera que lo había apresado y matado.

Todo resulta bien hasta que, con tragos demás, declaró el amigo la verdad de lo sucedido y...terminó una odisea legendaria.

Refiere mi narrador que a su vez escuchó que Enrique Blanco, era muy dado a brujerías, espiritismo, etc., que se montaba y que se presume que el hecho que se le atribuye lo cometió bajo los efectos de una posesión demoníaca, pues se transformaba hasta físicamente.

¿Será ésta la verdad? No lo sé, lo escuché y lo narro, como una versión más.

Una leyenda más del fugitivo.

 

 

 
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