Liborio Mateo Ledesma :

 

A principios del siglo XX surgió en la zona norte de San Juan de la Maguana un extraño hombre de barbas largas que se decía enviado de Dios, curaba a los enfermos con un ensalmo, un buche de ron y un tomo llamado La Tirindanga, invitaba a la gente a hacer el bien y vivir en paz, incentivaba el culto a la Santísima Trinidad y hacía dramáticas profecías.
Se trata de Liborio Mateo Ledesma, llamado por algunos de sus seguidores El Maestro y por otros, Papá
Liborio, quien entre 1908 y 1922 se convirtió en una especie de Mesías para gran parte de los habitantes de la referida comarca, algo que fue visto como un peligro por los gobiernos de Ramón Cáceres, Eladio Victoria y la Intervención Militar Norteamericana, respectivamente.


Las personas que conocieron físicamente a Liborio Mateo lo describen como un hombre carismático, obediente, de poco hablar, rostro tierno, color indio, pelo crespo, iletrado y con 5.5 de estatura, que nació en la sección La Maguana, probablemente en 1876. Era hijo de Andrés Mateo y Sacarila Ledesma, quienes vivían de la explotación de pequeños predios agrícolas.


Cuenta la leyenda que cuando Liborio tenía 18 años, desapareció misteriosamente de Maguana en Medio, donde vivía junto a sus padres, y durante siete días no se supo de su paradero. Después de una intensa
búsqueda, lo encontraron meditando, con los pies en un hoyo, en los predios agrícolas de su padre.


Era el inicio de su triple misión de profeta, curandero y guerrillero.
Vete para tu casa, que tú estás bueno, le decía Liborio a las personas que acudían en busca de salud. Antes de despedirlos, les aplicaba a los pacientes el brebaje llamado La Tirindanga, hecho en base a plantas naturales, le rociaba ron en la cara y le daba dos manotazos.
Liborio profetizó que la tierra se voltearía con lo de abajo para arriba, interpretando el advenimiento de maquinarias agrícolas como arado y tractores, y vaticinó que el ganado vacuno sería utilizado para trabajar la tierra, en referencia al uso de bueyes en faenas agrícolas. Adelantó, asimismo, que en el futuro vendrían pajaritos para transportar personas por el aire, refiriéndose a los aviones, y que los hijos no conocerían a sus padres, indicando la desobediencia generalizada que sobrevendría con el tiempo. De igual manera, predijo que las piedras se volverían batatas, haciendo referencia al posterior uso de ese mineral en la construcción, exhortaba a la gente a mantener su vasija llena, porque en
cualquier momento los ríos se secan, como ha ocurrido, producto de la deforestación, y vaticinó que el municipio de San Juan se convertiría en bayahonda y que el pueblo estaría hacia el norte del Corral de los Indios, hechos que están por verse.

Producto de su trato con los Ramírez, Liborio fue apresado en dos ocasiones, entre 1909 y 1910.

Entre 1916 y 1922, se enfrentó en 16 ocasiones a las fuerzas de la Intervención Militar Norteamericana que detentaban el poder en el país. En 1920, Liborio consintió en entregar las armas que había en el grupo, pero algunos de sus seguidores, sobre todos algunos perseguidos de la justicia que se habían refugiado en el movimiento, se opusieron. A partir de entonces, el gobierno de intervención consideró a Liborio el guerrillero más peligroso del país y agilizó los aprestos para darle muerte.


Ese mismo año de 1920, Liborio y los soldados regulares libraron en La Peñita un fuerte combate, el cual dejó un saldo de cientos de muertos y 67 herido. En esa ocasión, El Maestro logró escapar con vida y se atrincheró en la loma Sabrosa, inclinada al noroeste, próximo a la frontera, con más de 200 hombres.
En ese último punto, Liborio Mateo fue abatido a tiros el 27 de junio de 1922, al igual que uno de sus hijos. Un grupo de los seguidores del Maestro llevaron el cadáver a la ciudad de San Juan y lo sepultaron.

Cuando la soldadesca yanqui aún no había eliminado en el El Seibo a Ramón Natera, el líder de los campesinos despojados de sus predios en el Este para convertirlos en cañaverales de los ingenios propiedad de norteamericanos, el capitán S. N. Knapp desplazó sus tropas a San Juan de la Maguana tras la captura de Olivorio Mateo, mejor conocido como "Papá Liborio", el dios y guía mesiánico que concitó el respaldo de una extraordinaria cofradía de la región Sur que ciegamente le seguía a todas partes entre montes montañas.

Esa cofradía mesiánica ha sido considerada la mayor penitencia que registra la historia del oscurantismo dominicano, y estuvo compuesta por hombres, mujeres y niños, en su mayoría enfermos, tarados y necesitados todos, que se desplazaban desde largas distancias hasta donde su líder espiritual en busca de remedios o sanaciones milagrosas.

"Papá Liborio" tenía como nombre de pila José Olivorio Ledesma, y el que siendo un joven era peón de una finca del general Wenceslado Ramírez, uno de los líderes restauradores que combatieron al lado del general Gregorio Luperón y Ulises Hereaux (Lilís), quien cuando se erigió en un dictador lo protegió y nunca permitió que Olivorio fuera perseguido por las acusaciones de curandero. "Cuarandero o guerrillero", Olivorio fue apresado en dos ocasiones años después, cuando el gobierno de Ramón Cáceres, precisamente por predicar tiempos peores y proclamarse "santo" entre los pobres de una región donde la religiosidad popular iba de la mano con las carencias más elementales de la vida humana.

En 1909, sus discípulos, con palos y atabales, cantaron en su nombre y elevaron preces al Altísimo con un "Líbranos Señor del Cometa Halley, ya Papá Olivorio compró escopeta, apuntó pa'l cielo y tumbó el cometa", debido a que el fenómeno había transcurrido sin ninguna novedad, pero cuando por tercera vez fue perseguido por 'la guardia de Mon' el ya líder mesiánico permaneció seis meses escondido entres las montañas y, cuando sus vecinos y familiares lo creían muerto y hasta los nueve días habían hecho, éste se apareció una tarde en la casa de sus hijos envuelto en una túnica blanca y un lazo de algodón amarrado a la cabeza con doce nudos, como doce meses tiene el año.

"Sepan que no soy Dios, yo solo soy su instrumento", acota la profesora Silvina Caminero en su libro "José Olivorio Ledesma, ¿curandero o guerrillero?", página 110, que habría dicho Olivorio cuando se produjo su aparición.

El 'Mesías', el 'Salvador' de miles de seguidores se internó días después y de manera definitiva en las montañas de La Maguana y cuentan que con un palo de piñón y un "buche de ron" quienes lo conocieron decían que curaba y hacía milagros. "¿Por qué si nuestro Mesías da la vista a un ciego, hace andar al paralítico, da mente a un loco, y no pide nada a cambio, siempre lo persiguen?", esto se preguntó una vez Olivorio cuando los norteamericanos arremetieron la persecución en su contra.

El propósito de la persecución de las tropas norteamericanas era el desarme de la pblación, porque ya el país de las montoneras estaba prácticamente desarmado con el aniquilamiento de los revolucionarios del Este, los mal llamados "Gavilleros", quienes según el profesor Juan Bosh, en su libro "De Cristóbal Colón a Fidel Castro", fueron los más resueltos opositores a la ocupación.

El alzamiento de Olivorio fue motivo de preocupación porque el líder mesiánico fue acusado de aceptar en el seno de su cofradía a fugitivos armados que atravesando las lomas de Constanza y San José de Ocoa llegaban desde el Cibao y se unían al hombre a quienes se les atribuían poderes divinos y, en consecuencia, podía protegerlos.

En mi tesis de grado: "Olivorio, curaciones y otros santos", sustentada en el relato de brujos ya viejos, de hasta 85 años, que logré entrevistar en el paraje de La Maguana, donde está la muy visitada "Agüita de Olivorio", pude comprender algunas de las acciones militares desatadas en contra de "Papá Liborio", pero de ello y la Matanza de Palma, acaecida el 28 de diciembre de 1962, les comentaré en la próxima entrega".

Olivorio, finalmente, fue apresado herido en una pierna, cuando su hijo Ramón también resultó herido, y luego el "santo varón" fue rematado y su cadáver bajado en "parigüela" y expuesto en el parque central de San Juan de la Maguana, en una acción política de los oficiales militares de los Estados Unidos para que la gente supiera que Olivorio no era ningún dios. Esto ocurrió la tarde del 22 de junio de 1922.

Enterrado en una fosa en el cementerio municipal, cuarenta años después, cuando la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina fue decapitada, surgieron estos cánticos: "Dicen que Liborio ha muerto, "ay, ay, ayer, Liborio no ha muerto na, lo que pasa es que Liborio no come pendejá" (TONY PINA).

 

               

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